Wednesday, March 30, 2011

Fútbol Vinotinto? No ! Champagne


Hace 7 años, la selección de Venezuela logró un resultado que definitivamente significó un grito para decir ya no somos el hazme reír de Suramérica: Uruguay 0 – Venezuela 3 en el Centenario de Montevideo. No es lo mismo ser último como lo pudieron ser Perú y Bolivia en las eliminatorias del siglo XXI, a como lo era Venezuela en las eliminatorias anteriores del 98, donde si se empataba un solo juego era lo máximo a lo que podíamos aspirar. Ese día fue el que estableció a Venezuela a otro nivel superior de respeto. Sólo Brasil y Argentina son los únicos que prácticamente juegan asegurados de ganarle los puntos a Venezuela.

Este día fue muy bueno, pero hizo pensar a muchos que estaríamos más pronto que tarde en un mundial.

Hoy en día Venezuela dista mucho de lo que éramos antes del 98, pero todavía nos falta para llevar a Mundial. Como dice mi pana Raque, el mal llamado Reinaldo “Habilidoso” Restifo: “Venezuela irá a un Mundial cuando todos sus jugadores jueguen en primeras ligas en Europa”.

El día siguiente de la proeza deportiva, leí muchos artículos, pero fue éste, de Olé (que creo es parte del Clarín de Argentina) el que me gustó más porque me pareció más objetivo.

Salud Venezuela !

Aquí lo titulan "Centenariazo"

Ya dejó de ser un llamado de atención para el planeta fútbol. También está muy lejos de tratarse tan sólo de un resultado aislado, impensado pocos años atrás. Señores, estamos ante la confirmación de una selección abanderada en esto de seguir acortando la brecha entre "pobres" y "ricos", algo demostrado por sus clubes en la Copa Libertadores 2004. Hoy por hoy, a Venezuela le queda muy chico ese vestido de Cenicienta que la historia le encajó; ahora, la Vinotinto busca mostrar en cada partido un traje de gala, y la goleada por 3-0 ante Uruguay, nada menos que en el Centenario (allí no recibía un 0-3 desde 1976, vs. Argentina), certifica a todas las otras selecciones del continente que las Eliminatorias no se empiezan con seis puntos asegurados. Porque el presente de Venezuela es una realidad que ya sufrió Colombia en su casa. Que se cargó a Bolivia. Y que ayer aniquiló a la Celeste.

Partiendo desde la dialéctica agresiva de JR Carrasco, esta versión de Uruguay invita a ver una selección totalmente ajena a la tradicional garra charrúa, y que, en busca del concepto del fútbol moderno, intenta conjugar velocidad con precisión. El problema aparece cuando faltan estas condiciones básicas. Entonces, es ahí donde un equipo ordenado como el de Richard Páez se siente cómodo. Porque los espacios en el medio uruguayo eran enormes: Sosa, al margen de tener una tarde-noche para el olvido, luchaba solito y solo contra cinco volantes rivales. Rondón, incansable único punta venezolano, se las arreglaba para complicar a una defensa que defiende en línea sin saber hacerlo y se hacía del tiempo necesario para aguardar a sus volantes. Así, llegó desde atrás Urdaneta, quien clavó un zurdazo desde casi 30 metros para el 1-0. Que pudo ser un 2-0 sobre el final del primer tiempo si no fuera por una triple salvada de Munúa. A esa altura, los silbidos eran lo único que tapaba el silencio.

Desconcertado Carrasco, como todo Uruguay, metió a Pandiani por Hornos al inicio del segundo tiempo: nada nuevo. En cambio, muy astuto Páez, hizo entrar a Héctor González y a Jorge Rojas: dos hombres rápidos para la contra. Y enseguida, el platinado puso el 2-0. De ahí en más fue toque y toque venezolano. Y ole, ole burlón del público uruguayo. Hasta que el 3-0 hizo que muchos se fueran a sus casas antes del final del partido.

Transcurrido más del 25% de las Eliminatorias, se puede decir que Venezuela es candidato a clasificarse al Mundial. Y lo que en su momento pareció un resultado lógico, la victoria por 3-0 de la Selección de Bielsa en Caracas, ahora queda en claro que se trató de tres puntazos. Porque Venezuela ya no es más Cenicienta, ¿viste? Y a veces, más que Vinotinto, es fútbol champán.











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